30 nov. 2012

Cabalgando

Se cerró el establo,
no hay relinchos ni coces
sólo el sonido de herraduras
golpeando el silencio, a voces...
y las riendas de mi vida
ya están en mi lomo,
llevándome donde no elegí
con los bolsillos llenos de plomo,
los ojos desgastados
y el corazón supurando lágrimas,
de quién un día rozó el sueño
y ahora olvidado, queda al margen,
vagando cual ánima
que sigue creando poemas,
ahora con hechos y no con palabras,
mis versos son besos
mi papel su piel,
mi musa, que aparte del escribir
 me inspira al vivir,
y como poeta voy trotando
aunque en la vida, contigo
ya vayamos cabalgando.

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