21 jul. 2010

A la intemperie

Carezco de espuelas
aunque mis pies conocen bien
el polvo que llevan mis suelas,
perdí mis herraduras
cuando vi tus ojos color miel
traspasando mi armadura,
y en el camino donde cabalgué
buscando lunas que robar,
noté que mis piernas
empezaban a temblar,
¿que me sucede?..si soy insensible!
huye de aquí, que el sentimiento
no te pille!...
pero ya fue tarde, de repente me paré
con el fin de esperar,
y ya no quería correr, prefería mirar
como pasabas por allí, intentando disimular,
oler tu piel, domar tu pelo
y esperar, esperar...ese ansiado beso.
Aquí estoy ahora, en pleno bosque
sentado a la intemperie,
esperando a que ella se deshoje
y diga por fin, que me quiere.

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