22 oct. 2009

Amor de cobarde

---Esto lo escribí hace unos 4 o 5 años, y después de tantas cosas, uno sigue pensando lo mismo---

No son ríos de esperanza
Son océanos pesimistas
Que atacan por la espalda
Y de reojo nos dominan

A veces, de sonrisas los disfraces
Ignoramos el gesto del temblor
Y tragamos una pizca de alivio
Para acallar lo que nos mordió.

Las ventanas de par en par
Mientras el aire ni entra ni sale
correr ya no parece de gallinas
solo es una vía de escape…

El respeto aflora del nervio
Y al andar pisas con sigilo
Por si caes en la estupidez
De ser leña del árbol caído

Las lágrimas sólo saben temblar
Mientras recorren tu tensa cara
Y un sonido o el tacto en tu piel
Desatará un grito lleno de saña.

Es tu corazón el que sale del pecho
No es la valentía ni el coraje
Sal de allí antes de que revientes
No habrá nada que te pare.

No es miedo lo que te invade…
Es amor…amor de cobarde.

3 comentarios:

Antonio dijo...

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Lombas dijo...

Bonita y oscura conclusión, estoy contigo de que el miedo acaba con todo, incluso con el propio miedo...no es malo el miedo, nos ayuda a veces a no caer en los mismos errores...

Anónimo dijo...

AMOR DE COBARDE...es perfecto a estas horas y con este desdén...no quisiera ser nuca leña del árbol caido,pero es difícil...y quien diga que no, no sabe lo que dice.. hay de todo en la vida...pero algungos mas afortunados que otros, de hecho hay de los que nunca van a sentir ser leña o ceniza...sino que siempre serán madera fresca...afortunados, repito, porque nunca sentirán eso mismo, ser leña del árbol caído...salir de ahí es la meta...por uno mismo...no por nadie, por uno mismo...