28 abr. 2009

un poco de nada

Donde arden los espejos
allí, espera mi luna
deseando ser reflejo
de los charcos
que formaron mi fortuna.

Refugio en mi madriguera
de alhajas por miradas
donde guardar la primavera
y allí, esperar
a que lleguen mis hadas.

Terciopelo a mis manos
erizando, al canto de sirenas
esta piel de arena
donde el mar queda aún lejano,
sin orillas que bañar...
naufragando.

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